Consejos básicos para cuidar la salud del turbocompresor de tu coche

Tanto en diésel, como en gasolina, el motor turbo ha triunfado. Porque sabemos que es muy probable que el motor de tu coche tenga turbocompresor, es importante recordar que mantener la salud del turbo de tu coche depende en gran medida de ti. Sí, el automovilista puede hacer mucho por alargar la vida del turbo y evitar problemas… O todo lo contrario.

Si tu coche cuenta con turbocompresor, no puedes ser impaciente.

En absoluto. Debes aprender a esperar:

Esperar a que la temperatura sea óptima antes de arrancar el coche. Nada de llegar con prisa y arrancar en seguida: debes esperar a que los fluidos lleguen a donde tengan que llegar y el sistema esté lubricado, así como el motor alcance la temperatura óptima. No hacer esto implica que las diversas piezas y componentes se desgasten antes de tiempo.

Esperar para parar el motor. No sólo hay que tener paciencia al arrancar, sino también al detener el coche. Es necesario dejar reposar el motor al menos un minuto a ralentí antes de apagarlo, sobre todo si hemos sometido al coche a un esfuerzo. Así damos tiempo a que el sistema se vaya enfriando y los fluidos no se “carbonicen”.

Olvídate de la conducción agresiva y los acelerones por norma. No le sentarán nada bien al coche en general, pero quien más sufrirá será el turbocompresor. Si los acelerones son una práctica habitual en tu vida como automovilista, acabarás por sufrir averías en el turbo.

Por otro lado, al margen de estas buenas prácticas al conducir, es necesario ser escrupuloso con el mantenimiento. Componentes como lubricantes o filtros deben ser vigilados con frecuencia y sustituidos en forma y plazo con la ayuda de tu InterTaller de confianza.

¿La recompensa? La buena salud de tu coche. Más disfrute y seguridad para ti. ¿Alguien da más?