Nos seduce el vehículo autónomo… ¡pero no tanto como para soltar el volante!

Nos hemos acostumbrado a que haya vehículos que nos avisan cuando cambiamos de carril sin darnos cuenta. A que haya coches que cambian ellos solos de marcha. A que, pulsando un botón, un vehículo mantenga velocidad constante en autopista. A que se enciendan automáticamente los faros cuando no hay luz natural suficiente o a que se activen los limpiaparabrisas también de manera automática cuando llueve.

El universo de las ayudas y asistencias a la conducción es cada vez más amplio. Y, de forma inminente, o eso dicen, llega el vehículo que ya no necesita de la mano del hombre para ser conducido.

Pero, ¿qué opina el automovilista de a pie de calle del vehículo autónomo de nivel 4, del coche que no requiere de la intervención humana?

¿Eres un romántico del volante? No estás sólo

Y es que, según un reciente estudio elaborado por Ericsson y que se ha publicado bajo el nombre de Self-Driving Future, a los automovilistas nos seduce el vehículo autónomo en su mayor parte, pero… el volante es otra cosa.

El 53% de los participantes en el estudio se mostraron favorables al vehículo autónomo e interesados en él. Son muchas sus bondades, pero a la hora de hablar de soltar el volante aparecen bastantes reticencias.

Los automovilistas sienten atracción por funcionalidades como el coche inteligente y conectado, el control de velocidad o el sistema de aparcamiento autónomo y automático. Pero quieren seguir siendo dueños y señores del volante.

Datos que van en sintonía con lo arrojado por otro estudio realizado en EE.UU en 2016 y según el que el 56% de los encuestados afirmó tajantemente que les gustaba conducir y no estaban dispuestos a ceder el control del coche a la máquina misma.

Y tú, ¿cederías el control del volante?